Consejos interesantes de Fisioterapia para los Mayores y sus familiares
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Consejos para el cuiado de la Persona Mayor desde el punto de vista de la fisioterapia ofrecida por La Cruz Azul
Fisioterapia en el
anciano
Valoración fisioterapéutica, escalas de las
actividades de la vida diaria, actividades de prevención y promoción. Atención
fisioterapéutica en el anciano discapacitado. Los accidentes en el anciano:
caídas y otros riesgos.
1.
Introducción
•
Concepto de tercera edad
•
Factores que concurren en los síndromes
invalidantes
•
Situaciones patológicas comunes en la tercera
edad
2. Valoración fisioterapéutica.
Escalas de
A.V.D.
•
Tipos de procesos patológicos en el
anciano
•
Medidas de prevención contra la
incapacidad
•
Escalas de A.V.D. más
usadas
3. Actividades de promoción y
prevención
•
Niveles de promoción
•
El anciano encamado
•
Prevención de las úlceras por
presión
•
El ejercicio físico y el deporte en el
anciano
4. Atención fisioterapéutica en el anciano
discapacitado
•
Patología osteoarticular en el anciano: artritis
reumatoide, enfermedad degenerativa articular: artrosis y
osteoporosis
•
Patología respiratoria en el anciano: Deterioro
funcional del sistema respiratorio, profilaxis respiratoria y técnicas
fisioterápicas
•
Traumatología en el anciano: fractura de cadera,
fractura de Colles y síndrome postcaída
•
Pie geriátrico: profilaxis de las afecciones del pie y
tratamiento fisioterápico del pie geriátrico
5. Las caídas en el
anciano
•
Factores de riesgo para las caídas en el
anciano
•
Consecuencias de estas
caídas
•
Prevención de las caídas:
recomendaciones
1. INTRODUCCIÓN
Se dice que una persona entra en la tercera edad
cuando cumple los 60 años. La vejez no es una enfermedad, aunque sí es sabido
que los ancianos están sometidos a menudo a síndromes invalidantes, de los
cuales hay que diferenciar entre los procesos que se favorecen de la ancianidad
biológica de los que resultan de una ancianidad patológica.
Estos síndromes invalidantes son los que la
fisioterapia trata de compensar;ya que la presencia de enfermedades se da en el
anciano con mayor facilidad y frecuencia que en el individuo joven, siendo su
recuperación además, más lenta e incompleta. Diversos factores en el anciano
ayudan a ello:
•
Disminución fisiológica de audición y
vista.
•
Pérdida general de fuerza y disminución de potencia
muscular.
•
Disminución de la
estabilidad.
•
Lentificación de reacciones
defensivas.
•
Alteraciones articulares.
Además de una serie de situaciones patológicas
más comunes en la tercera edad como son:
•
Artritis
•
Parálisis
•
Vértigos
•
Atrofias musculares, etc.
La actitud fisioterápica en el paciente
geriátrico debe encaminarse básicamente a mantener la independencia en la
movilidad y en el desarrollo de las actividades de la vida diaria
(AVD).
2. VALORACIÓN FISIOTERAPÉUTICA, ESCALAS DE
A.V.D.
Siguiendo con el papel que la fisioterapia puede
proporcionar a las personas de la tercera edad, debemos tener en cuenta 3 tipos
de procesos patológicos que pueden tener lugar en el anciano:
1.
Síndromes invalidantes: Que aunque no son síndromes exclusivos de
la tercera edad, en estos cursan con una forma propia de presentación (P. Ej:
Hemiplejías por ACV).
2.
Síndromes no invalidantes: Pero cuya recuperación en el anciano es
más lenta por los efectos desastrosos de la inactividad física, mental y social;
de tal modo que los afectados requieren ayuda para recuperar su
independencia.
3.
Síndromes involutivos y
degenerativos: Propios del “envejecimiento biológico”, como puede ser la
enfermedad de Alzheimer.
El objetivo de LA CRUZ AZUL se centra en
mantener la independencia en las AVD, en los síndromes invalidantes y en los no
invalidantes debemos aplicar
medidas de prevención contra la incapacidad
que pueda
presentarse y contra las complicaciones secundarias y/o tratamiento activo que
anule la sintomatología invalidante. Las técnicas para conseguir este objetivo
no difieren de las que puedan ser utilizadas para cualquier tipo de paciente y
de cualquier edad, quizás sí difieran los objetivos. En el anciano debemos
perseguir la independencia por lo que debemos buscar las capacidades residuales,
potenciándolas y buscando compensaciones; se deberá calmar el dolor, conseguir
una marcha independiente (aunque sea con ayuda), mejorar el equilibrio (quizá no
al 100%), buscar el ángulo útil aunque no sea completo, etc.
En los
síndromes involutivos y degenerativos
debemos actuar con
actividades físicas y deportivas generales que ayuden a retrasar o paliar las
alteraciones de órganos
y/o aparatos que aunque cursen de forma asintomática, en un momento determinado
pueden evolucionar y determinar la aparición de una patología que pueda llegar a
producir invalidez o disminución de la capacidad física del sujeto. Las
actividades físicas y deportivas son la más eficaz de las armas contra el
envejecimiento, pues no solo retrasa los procesos biológicos de aquel, sino que
determina una relajación psíquica, distensión, euforia y confianza en uno
mismo.
En un segundo apartado las
escalas de
actividades de la vida diaria, diremos que esta evaluación se encuentra dentro del ámbito
de la Terapia Ocupacional, pero aun así alguna de éstas actividades pueden ser
evaluadas por nuestro fisioterapeuta. Definimos primeramente
evaluación funcional
como el
método que describe las aptitudes y limitaciones para medir el empleo que un
individuo realiza de una variedad de habilidades incluidas en el desempeño de
las tareas necesarias para la vida diaria, las actividades recreativas,la
actuación ocupacional, las interacciones sociales y otras conductas
necesarias.
En general, los instrumentos de evaluación que
utilizaremos, deben:
•
Describir de forma objetiva el estado funcional del
anciano.
•
Repetirse de forma seriada para detectar
alteraciones
•
Recoger datos que sean de utilidad para el
tratamiento
•
Mejorar la capacidad de comunicación en el equipo
interdisciplinar
•
Aportar datos compatibles y comparables que permitan su
uso para la investigación.
Entre las
escalas de AVD
más
conocidas podemos encontrar:
•
FLS: Escala de la vida funcional, contiene 44 ítems con
valoración de 1 a 4, su uso está extendido en el ámbito
extrahospitalario.
•
AMA: Guías para la evaluación del menoscabo
permanente.
•
LRES: Sistemas de evaluación de espectro amplio, sirve para
comprobar la necesidad de servicios y la gravedad de la
discapacidad.
•
PPC: Patient profile chart: Tabla del perfil del paciente,
gráfico que relaciona valor de la fuerza muscular y la aptitud funcional
comparativa.
•
MIF: índice funcional de movilidad; consta de 7 niveles y
18 ítems agrupados en seis áreas: cuidado personal, control de esfínteres,
movilidad, locomoción, comunicación y conocimiento
social.
•
Escala de discapacidad física de la Cruz Roja: establece 6 niveles de dependencia valorados de 0 a 5:
0 se vale por sí mismo, 1 realiza AVD continente total y deambula con
dificultad, 3 alguna dificultad en AVD necesita ayuda, 3 grave dificultad en las
AVD, 4 necesita ayuda completa y 5 inmovilizado en
cama.
•
Barthel: evalúa 10 aspectos de las AVD, adignando a cada un ode
ellos un valor ponderado según su importancia y repercusión funcional. La máxima
puntuación se establece en un 100% y la mínima en un 0%. Atribuye a cada uno de
los aspectos lo referido en la tabla siguiente:
Escala de
Barthel
Alimentación 10% Lavado (Baño) 5%
Vestirse 10% Arreglarse 5%
Deposición 10% Micción 10%
Retrete 10% Traslado sillón / cama 15%
Deambulación 15% Escaleras 5%
3. ACTIVIDADES DE PROMOCIÓN Y
PREVENCIÓN
Como medidas preventivas y educativas hay 3
niveles en todos los cuales la contribución de la fisioterapia es
fundamental:
• Prevención primaria: consiste en reducir
el número de deterioros, incluyendo la educación sanitaria y la buena forma
física
• Producido el deterioro: se propone
limitar las discapacidades mediante tratamiento precoz y prevenir
complicaciones.
• En las incapacidades irreversibles
intentamos reducir la minusvalía mediante el entrenamiento, autoatención y
la adaptación al medio para recuperar el funcionamiento máximo posible al que
podamos optar.
En primer lugar hablaremos del peor de los casos:
el anciano encamado.
En los cuales ya sea por enfermedad o por
intervención quirúrgica, debemos someterlos lo antes posible a un tratamiento
postural y profiláctico adecuado. El encamamiento prolongado es el primer
enemigo de la fisioterapia del anciano. En estos pacientes se deben tomar
las siguientes medidas preventivas:
• Mantener al paciente en una posición cómoda, la
cual debe ser modificada con regularidad para evitar que se dañe la piel en los
puntos de presión.
• Mantenerlo limpio y atender sus necesidades
fisiológicas.
• Asegurarse de que ingiere los alimentos
adecuados y el suficiente líquido.
• Mantener la función respiratoria.
• Proteger la piel.
• Prevenir las complicaciones que conlleva la
pérdida de posturas funcionales.
En este último aspecto nos fijamos en la
facilidad de encontrarnos con un pie equino y contracturas de cadera, rodilla,
muñeca, codo y hombros que pueden evitarse realizando movilizaciones pasivas de
las articulaciones y corriegiendo con frecuencia las posiciones
anormales.
Otro apartado del anciano encamado que requiere
nuestra atención es la de prevención de las úlceras por presión: lesión
que se produce en la piel de cualquier parte del cuerpo al ejercer sobre ésta
una presión prolongada contra un plano duro. Los principales puntos donde puede
adquirirse estas úlceras se ven reflejados en la figura adjunta. Para prevenir
estas úlceras es conveniente seguir con cuidado los siguientes
puntos:
• Examen diario de la piel del
anciano.
• Movilizaciones pasivas articulares.
• Disminuir la presión y modificar los puntos de
presión mediante cambios posturales cada 2 horas en pacientes encamados y en
pacientes en sedestación cada 30 minutos.
• El cabezal de la cama debe tener una
inclinación inferior a 30º.
• Utilizar colchones de presión variables
(colchones antiescaras).
•
Colocar protectores locales de material acolchado para
proteger las prominencias óseas.
Un último aspecto a destacar dentro de las
actividades de promoción y prevención en el anciano son el
ejercicio
físico y el deporte, que aportan numerosos beneficios
psicofísicos:
•
Un buen estado físico que le hace autosuficiente en los
quehaceres de la vida diaria.
•
Un amplio círculo de relaciones
sociales
•
Dar un sentido lúdico-recreativo a su tiempo de ocio y
un aspecto más dinámico en su vida general.
El deporte controlado y el ejercicio físico en la
tercera edad proporciona innumerables beneficios fisiológicos: controlar la
atrofia muscular, favorece y mejora la movilidad articular, disminuye o frena la
descalcificación ósea, hace más efectiva la contracción cardíaca, favorece la
eliminación de colesterol (disminuye el riesgo de arterioesclerosis e
hipertensión, reduce el riesgo de formación de coágulos en vasos
sanguíneos, disminuye el riesgo de trombosis y embolias), disminuye el riesgo de
infarto de miocardio, el riesgo de ACV, aumenta la capacidad ventilatoria y la
respiración en general, reduce/controla la obesidad, disminuye la formación de
depósitos (cálculos) en riñones y conductos urinarios, etc.
Eso sí, existen muchas limitaciones tanto por el
tipo de ejercicio físicodeportivo a realizar, como por las características del
anciano; así encontramos:
•
Deportes de bajo riesgo: Tiro con arco, petanca, bolos,
etc, deportes que se pueden hacer practicar a casi cualquier anciano sin
problemas.
•
Deportes de riesgo medio: Son deportes como el
badminton, tenis por parejas, marcha no superior a 2 Kms,
etc.
•
Deportes de alto riesgo: Excesivamente fuertes para
cualquier anciano, como pueden ser maratones, motorismo, alpinismo,
etc.
Hay una serie de contraindicaciones para la
práctica de deporte en la tercera edad, que pasamos a desglosar a
continuación:
Por supuesto, antes de comenzar a realizar
cualquier ejercicio físico/deportivo continuado, se realizará un examen médico
previo, que incluirá fundamentalmente: frecuencia cardíaca en reposo, capacidad
vital, tensión arterial y antecedentes de lesiones o enfermedades de
interés.
Y recordar siempre que: El ejercicio físico da
más años a la vida, y más vida a los años.
CONTRAINDICACIONES ABSOLUTAS
CONTRAINDICACIONES RELATIVAS
Infecciones/Inflamaciones agudas Enfermedades
vasculares compensadas
Enfermedades Infecciosas crónicas Obesidad
desmedida
Procesos tumorales malignos
Grandes insuficiencias cardíacas y/o
respiratorias
Grandes insuficiencias hepáticas y/o
renales
Estenosis coronarias graves y/o infartos
recientes
Embolias pulmonares recientes
Marcapasos cardíacos
4. ATENCIÓN
FISIOTERAPÉUTICA EN EL ANCIANO DISCAPACITADO
4.1. PATOLOGÍA OSTEOARTICULAR EN EL
ANCIANO
Artritis
reumatoide
Las artritis reumatoides que aparecen en edades avanzadas suelen
manifestarse de dos formas: o simétricamente en las articulaciones periféricas
(típicas las malformaciones en dedos y muñecas) o en las articulaciones
proximales (cadera y hombro) con prolongada rigidez matutina. En fisioterapia
distinguimos dos fases para su tratamiento:
•
Fase aguda: Reposo en cama con posición correcta (cama
firme,almohada baja, arco en los pies para evitar que el peso de la ropa
produzca úlceras, no almohadas bajo las rodillas por el riesgo de genu flexo,
cambios posturales precisos, brazos separados del tronco, manos abiertas) y
cinesiterapia general para prevenir la atrofia muscular y la rigidez
articular.
•
Fase crónica: En el anciano con AR el equilibrio entre reposo y
actividad es más delicado que en el joven por las negativas secuelas que supone
la inactividad en el mismo. A los ejercicios de cinesiterapia ya descritos
añadimos hidroterapia en piscina climatizada que reduce la rigidez y favorece el
movimiento activo. En la mano artrítica tienen especial importancia las férulas
de reposo para prevenir/corregir deformidades y juega un papel fundamental la
terapia ocupacional.
Enfermedad degenerativa articular:
Artrosis
La artrosis es la forma más frecuente de enfermedad degenerativa
articular. Consiste en una degeneración de los tejidos que conforman las
articulaciones. Tiene especial incidencia en la columna vertebral y dentro de
esta son muy recidivantes las artrosis cervicales. En ellas el tratamiento
fisioterápico es muy efectivo: Ultrasonidos (por el dolor), termoterapia
(Microonda u Onda corta),masajes relajantes y ejercicios cervicales para
recuperar los arcos de movimiento. La artrosis para el resto de las
articulaciones tiene un tratamiento parecido basado en reducir el dolor y
preservar/mejorar la movilidad de las articulaciones afectadas, a través de
cinesiterapia, TENS, etc.
Osteoporosis
En el anciano existe una pérdida de masa ósea (más acusada en las
mujeres a partir de la menopausia) que hace menos resistente el hueso y, por
tanto, más vulnerable a las fuerzas de presión. La osteoporosis afecta, al igual
que la artrosis, a la columna vertebral, degenerando el disco intervertebral,
perdiendo agua el núcleo pulposo y con ello su función de amortiguación,
disminuyendo los arcos articulares y de rotación y aumentando la cifosis dorsal
(chepa). Para evitar todo esto se recomienda el ejercicio físico, pero también
es fundamental la higiene postural:
•
Levantar los objetos del suelo doblándonos por las
caderas y rodillas y no por la zona de la columna
lumbar.
•
Cuando un objeto esté a una altura superior a la cabeza
del sujeto, hay que colocarse sobre una escalerilla o taburete para cogerlo, y
así tener el objeto a la altura del pecho.
•
Para trasladar objetos, éstos deben asirse con las dos
manos. También es mejor empujar o arrastrar un objeto pesado que llevarlo a
cuestas.
•
Corrección postural: En bipedestación bascular la pelvis
y en sedestación emplear sillas rectas, no excesivamente mullidas ni
bajas.
Si la osteoporosis ya está muy establecida, el
tratamiento fisioterápico se basará en aumentar el metabolismo para aumentar el
flujo sanguíneo y la llega del oxígeno y
nutrientes al hueso; a través de cinesiterapia (trabaja
el músculo y llegan más nutrientes), masajes (vasodilatación), magnetoterapia
(aplicación de campos magnéticos que favorecen la remineralización ósea),
etc.
4.2. PATOLOGÍA RESPIRATORIA EN EL
ANCIANO
El aparato respiratorio en el anciano presenta una involución
propias del deterioro funcional:
•
Mucosa nasal: Alteraciones en el epitelio glandular y
proliferación del tejido conjuntivo con espesamiento de las secrecciones,
aumentando la susceptibilidad a las infecciones.
•
Faringe: Alteraciones de la mucosa semejantes a la nasal
e hipotrofia muscular faríngea y del velo del
paladar.
•
Laringe: Frecuentemente existe un cambio de posición
debido a la cifosis cérvicodorsal. La epiglotis tiende a fibrosarse, lo que
junto a la atrofia de la mucosa favorece lesiones inflamatorias y tos
espasmódica.
•
Tórax: Existe una disminución de los discos
intervertebrales por pérdida de agua y disminución de grosor. Osteoporosis en
los cuerpos vertebrales, fibrosis y calcificaciones ligamentosas y de los
cartílagos costales y articulaciones costovertebrales, dando lugar a una jaula
ósea semirrígida
•
Musculatura: Se produce una hipotonía y menor
contractibilidad (débil expansión del fuelle
torácico).
•
Bronquios: Atrofias y metaplasias que modifican las
secrecciones (viscosas y adherentes), dificultando el mecanismo depurativo de
los cilios.
•
Pulmón: Hipotrofia, disminución del número y calibre de
la fibra elástica.
Todo esto lleva al anciano a sufrir una serie de
cambios
fisiológicos degenerativos, como son que los movimientos respiratorios por minuto
aumenten de 12 (a los 30 años) hasta 23 (85 años), disminución de casi todos los
volúmenes respiratorios, alteraciones del intercambio gaseoso entre oxígeno y
CO2.
Esto se traduce en la necesidad de, por un lado,
unos cuidados y profilaxis respiratoria, y por otro, una fisioterapia
respiratoria en el anciano. La profilaxis respiratoria puede resumirse de manera
general en 5 puntos:
•
Medio ambiente: Evitar las atmósferas
secas.
•
Hidratación: Mantener una adecuada
hidratación.
•
Cuidados posturales: para mejorar la ventilación y evitar la
congestión pasiva del pulmón.
•
Mantener la permeabilidad de las vías aéreas: para ello se debe hacer una tos reglada
(inspiración profunda y espiración brusca con contracción de la musculatura
espiratoria), incluso estimulación mecánica de la tos, expectoración asistida y,
en último caso, aspiración con sonda.
•
Mantener una ventilación adecuada: ejercicios fisioterápicos respiratorios para realizar
una ventilación correcta y dirigida.
Las técnicas fisioterápicas a aplicar en
pacientes ancianos con problemas respiratorios varían poco de otros pacientes a
cualquier otra edad, entre estas técnicas
encontramos:
•
Drenaje postural: Permiten que las secrecciones pulmonares
drenen por la acción de la gravedad hacia los bronquios mayores o tráquea, para
su expulsión. Si el anciano no puede realizar los drenajes se le aplica
percusión o vibración (clapping)
•
Enseñar a toser y
expectorar eficazmente: ejercicios respiratorios frente al espejo, ayudando a tomar un buen
ritmo respiratorio (con inspiración profunda y espiración prolongada) y
dirigiendo la ventilación hacia zonas concretas donde el paciente tenga mayores
problemas respiratorios, intentando siempre aumentar la capacidad pulmonar y de
ventilación.
4.3. TRAUMATOLOGÍA EN EL
ANCIANO
•
Fractura de cadera: Son de suma importancia las fracturas de
cadera a estas edades, pues según diversos autores, suponen entre un 5 y un 20%
de la mortalidad en el anciano. Las fracturas de cadera se suelen tratar
quirúrgicamente con un clavo-placa o un clavo de ender. Tras la operación viene
la fisioterapia en la que se ntentará suprimir el dolor, conseguir una
buena movilidad, potenciar la musculatura de la cadera y dar toda la autonomía
posible para la marcha. Realizaremos entonces ejercicios de cinesiterapia libre,
asistida y resistida para mejorar el arco articular y potenciar glúteo medio y
cuádriceps (músculos por excelencia de la marcha), marcha en paralelas
(descargando progresivamente el peso del cuerpo en la cadera operada) y
autocontrol de la marcha con un espejo frente a paralelas. Después y si es
posible, marcha con bastones y retirada progresiva de los
mismos.
•
Fractura de Colles: Típica fractura que aumenta 6 veces su
incidencia a partir de los 60 años y que es debida a una caída con la mano en
extensión y que se ve multiplicada en el anciano por el factor añadido de la
osteoporosis. El tratamiento fisioterápico no varía con respecto a un Colles
“joven”: ejercicios activos de los dedos con el yeso todavía puesto (sin hacer
demasiados pues en el anciano puede provocar una tenosinovitis) y cinesiterapia
del hombro para prevenir rigideces y contracturas. Una vez retirado el yeso más
cinesiterapia, máquina de mano, rodillo y placa.
•
Síndrome postcaída: Consistente en miedo a caer de nuevo y que
muchas veces trae acarreados problemas de alteración de la marcha.
4.4. PIE
GERIÁTRICO
Debido a las alteraciones vasculares y
osteoarticulares, así como a las modificaciones que sufre la marcha con la edad,
se provocan cambios en la distribución de las cargas, lo cual hace que disminuya
o aumente la presión en determinadas zonas del pie.
En primer lugar destacaremos la importancia de la
profilaxis de
las afecciones del pie con los siguientes consejos:
•
Higiene: Lavado diario y secado minucioso de espacios
interdigitales.
•
Ejercicios de la musculatura del pie y la pierna: caminar de
puntillas y sobre los talones 2 ó 3 veces al día.
•
Calcetín: Que permita la
transpiración.
•
Calzado: Zapatos holgados, flexibles y de suela mullida, con
puntera alta y ancha y con la medida justa.
•
Uñas: Cuidado minucioso, baños previos al cortado que debe
ser regular y cuadrado.
•
Hiperqueratosis: Suelen producirse por el roce del
calzado.
Pero una vez instaurada la patología debemos
entrar ya en un
tratamiento fisioterápico del pie
geriátrico:
debido a que en el mismo hay un déficit de la musculatura intrínseca: peroneo
lateral largo, y tibial posterior, se provoca una tendencia del pie al valgo,
por hundimiento de los arcos longitudinales y transversos. El programa de
rehabilitación de este pie irá encaminado no solo a la musculatura específica,
sino a todos aquellos grupos musculares que influyen en el mantenimiento de la postura correcta en bipedestación,
estática, dinámica y en la sedestación. El tratamiento, por tanto, incluirá:
• Ejercicios respiratorios.
•
Ejercicios correctores de la mala actitud
postural.
•
Ejercicios específicos para la musculatura del pie:
Flexo-extensión de dedos y tobillo y pronosupinación del pie, ejercicios con
rulos, botellas y de arrugado de paño.
•
Ejercicio de marcha: de puntillas y talones y sobre el borde
externo del pie
• Ortesis: cuando sean necesarias.
5. LAS CAÍDAS EN EL ANCIANO
Las caídas en el anciano constituyen para muchos
de ellos la entrada en un período de dependencia e inicio de la
invalidez. Suele
suponer el inicio de la “ancianidad”; cuantas veces habremos escuchado de un
anciano: “Si yo estaba muy bien, hacía mi vida normal hasta que me caí, y ahí
empezaron todos mis problemas de salud”.
Pero, ¿Cuáles son los
factores de riesgo para estas caídas? Existen varios:
1. Factores socioambientales: Mala iluminación, suelos mojados,
escaleras y salidas de ascensores mal ajustados, escalerillas en trenes y
autobuses, etc; todo lo que a una persona “joven” nos pueden parecer pequeños
“obstáculos”, lo son muy grandes para la tercera edad.
2.
Alteraciones de la
marcha:
Varios estudios han demostrado degeneraciones en los sistemas motores y
sensoriales del anciano: la fuerza muscular isométrica y asociada al movimiento
está reducida, menos sensibilidad posicional de rodillas y tobillos, etc.
Las consecuencias de estas caídas suelen ser fracturas en 3
puntos débiles del anciano: Fractura de cadera, fractura de Colles y Síndrome
postcaída, todas ellas ya tratadas anteriormente.
La prevención de las caídas a nivel fisioterápico se puede intentar
corregir las posibles deficiencias de la marcha habitual del anciano: hacerle
ejemplos de marcha frente al espejo, fortalecimiento muscular del tren inferior,
etc.
A nivel general consiste en seguir una serie de
recomendaciones:
•
Mantenga una temperatura constante en el dormitorio
(15-18º): el frío prolongado puede producir somnolencia y caídas; igualmente es
conveniente mantener una buena iluminación en la
estancia.
•
Mantenga alfombras y moquetas en buen estado y fijas al
suelo, así como cuidado con los cordones eléctricos o telefónicos que pueda
haber por la casa. No trate los suelos con ceras o productos deslizantes; además
coloque barras en el baño junto al inodoro y en el lavado, también use
materiales antideslizantes en bañera y suelos.
•
Utilice barandillas si existen escaleras y señalice el
primer y último escalón, además es conveniente tener interruptores de la luz a
ambos lados.
•
Coloque todos los utensilios que necesite al alcance de
la mano o muy accesibles.
•
Utilice calzado de tacón bajo con base ancha y suela
blanda.
•
No se siente de golpe, hágalo despacio sobre silla no
muy baja y recta.
•
Cálcese sentado con calzador
largo
•
Levántese de la cama
lentamente
•
Suspenda o limite las bebidas
alcohólicas
•
No confunda su medicación, consulte la posibilidad de
producir mareos.